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  • Elpidio Pezzella

Descansar un poco

Acordarte has del día del reposo, para santificarlo: Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; Mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios

Éxodo 20:8-10

¡Hay siete! Ya está. Lo que está leyendo es el devocional que marca el comienzo del séptimo año de meditaciones semanales, acompañado de un plan diario de lectura de la Biblia. Con ella, permíteme ofrecerte un abrazo fraterno y elevar una oración sincera por ti y tus seres queridos por un 2022 pacífico con la ayuda y protección divina. Reflexionando, cada uno de estos mensajes llega cada siete días, en lo que debería ser un día "santificado". Y así, pensando en el siete, no pude evitar sumergirme en la creación y en el sábado decretado por Dios, aunque lo que era sábado se convirtió en domingo para nosotros los cristianos (introducido por el emperador Constantino en 321 d. C.). Al hacer el trabajo creativo, Dios le dijo al mundo que él existía, y vio que lo que fue creado era bueno y muy bueno cuando el hombre y la mujer fueron creados. En el séptimo día, cuando decretó el descanso, dijo "es santo". En Egipto, a los judíos les robaron su descanso: tuvieron que trabajar incansablemente, atrapados en un sistema que los explotaba. Dios no se quedó al margen y liberó a su pueblo de la esclavitud, llevándolos al desierto, donde pudo volver a celebrar el sábado.


En el texto del Éxodo Dios pide a la gente de esa época (y a los cristianos de hoy) que se adhiera al día de descanso, un día que elimina toda desigualdad porque es para todos. El sistema de un día de descanso semanal para todos no tenía equivalente en ninguna civilización antigua. Los griegos pensaban que los judíos estaban ociosos. Dios nos ha dado un día de descanso para romper el ciclo del trabajo y el estilo de vida consumista en el que estamos envueltos a nuestro favor. El día de descanso no está ligado a un día concreto de la semana, sino que debe diferir del resto de días, permitiéndonos hacer en él lo que no podemos hacer durante la semana. De hecho, una de las respuestas que más me molesta es "No tuve tiempo". Cuando no puedes (porque en realidad no quieres) realizar una determinada acción, se descargan responsabilidades inexistentes con el tiempo, que no es lo suficientemente grande para satisfacer todas tus necesidades. Estoy seguro que en comparación con generaciones anteriores tenemos mucho más tiempo disponible, disfrutando de herramientas y medios que nos facilitan mucho. Vivimos en una era en la que todo está a un clic de distancia. Abundan las aplicaciones y servicios que te permiten hacer todo desde la comodidad de tu hogar. Solo una tarjeta de crédito conectada y no tiene que preocuparse por nada: desde la comida hasta el mobiliario, desde los libros hasta los coches.


Llama la atención que a pesar de tener más tiempo "libre", estemos constantemente corriendo de un lugar a otro, de una actividad a otra, dañando seriamente nuestra serenidad. Estamos frenéticamente abrumados, hasta el punto de tener dificultades para orar y leer durante solo diez minutos (para este devocional solo se necesitan 4). No debemos dejar que nuestras preocupaciones (¡y cada día tiene las suyas!) Nos condicionen hasta el punto de determinar nuestro ser o la calidad de nuestra vida, hasta privarnos de la relación espiritual con el Creador. Si Dios nos ha dado el "sábado" es para preservar nuestra libertad en medio de una sociedad implacable de demandas y presiones. Y a veces, sin darse cuenta, la comunidad eclesial se vuelve capaz de lo mismo. Los apóstoles se rebelaron contra esto con la institución de los diáconos (Hechos 6). ¿Quién sabe si alguno de ellos se acordó de las palabras de Jesús antes de la multiplicación de los panes? "Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, que ni aun tenían lugar de comer” (Marcos 6:31).


Descansar no es holgazanear, regodearse sin hacer nada. El mismo día que Jesús invitó a los discípulos a descansar, los dedicó a distribuir pan y pescado a una multitud de más de cinco mil hombres. El día de descanso es para mirar a Dios y maravillarse de su compasión y santidad (Éxodo 31:13). Cuando salimos del frenesí de la vida cotidiana, del estrés de las metas eclesiales a alcanzar a toda costa, y en cambio celebramos su compasión, colocándonos única y exclusivamente a sus pies como María, todo cambia para mejor. Recuerdo una historia de los padres del desierto: “El rabino Levi estaba al costado del camino cuando un día vio a un hombre que pasaba corriendo. El rabino Levi se volvió hacia él: "¿Por qué estás corriendo?". “Corro para alcanzar mi buena fortuna, corro para alcanzar la bendición de Dios, corro para alcanzar lo que Dios ha puesto frente a mí”. En su sabiduría, el rabino le insta: "¿Pero por qué estás corriendo?"». Mientras corras, Dios no podrá darte lo que ha dispuesto y preparado para tu vida. Él mismo no podrá contactarte. ¡Deténgase y permita que Él alcance su vida!


 

Plan de lectura semanal

de la Biblia n. 2

03 enero Génesis 7-9; Mateo 3

04 enero Génesis 10-12; Mateo 4

05 enero Génesis 13-15; Mateo 5: 1-26

06 enero Génesis 16-17; Mateo 5: 27-48

07 enero Génesis 18-19; Mateo 6: 1-18

08 enero Génesis 20-22; Mateo 6: 19-34

09 enero Génesis 23-24; Mateo 7


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